Reseña “La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey” de Mary Ann Shaffer y Annie Barrows

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“Quizás hay en los libros algún tipo de instinto secreto que les lleva a sus lectores perfectos. ¡Sería maravilloso que fuera verdad!”

“Esto es lo que me encanta de la lectura; en un libro encuentras un detalle diminuto que te interesa, y este detalle diminuto te lleva a otro libro, y algo en éste te lleva a un tercer libro.”

Lo reconozco. Me he enamorado de esta novela. Es el amor por los libros que esconden sus páginas lo que me llevó a leerla. De cómo unos completos desconocidos conectan a través de las cartas que, por pura casualidad (o causalidad), empiezan a enviarse y eso les lleva a crear un vínculo inmortal que hará que se conviertan en familia, esa que escoges, esa que el destino te lleva a encontrar.

No puedo expresar con palabras la ternura que sentí a medida que iba leyendo, hasta me dolía seguir leyendo porque no quería terminar.

Añoré aquellos tiempos en los que escribía cartas a desconocidos a los que, con el tiempo, cogí un cariño especial. ¡Qué bonito era ir a mirar el buzón y ver que había llegado una carta! Es algo que se ha perdido; algo que las nuevas generaciones no sabrán apreciar. A veces me gustaría que volvieran aquellos tiempos, volver a enviar y recibir cartas. En ellas se escondían nuestros pequeños grandes secretos, anhelos inconfesables que viajaban incansables grandes distancias para proporcionarnos consuelo.

“Leíamos libros, hablábamos de libros, discutíamos sobre libros, y nos fuimos cogiendo cariño unos a otros… Nuestras veladas juntos se convirtieron en momentos alegres y animados; casi pudimos olvidar, de vez en cuando, la oscuridad exterior. Todavía hoy nos reunimos cada quince días.”

En un principio tan solo unos desconocidos. Más adelante, amigos incondicionales. La pasión por los libros era su piedra angular. En los libros encontraron el consuelo que necesitaban para poder sobrellevar los grises que se avecinaban, un vendaval de tristeza arropado por el calor de las letras.

Dicen que las personas de las que nos rodeamos (tanto en el día a día como en la distancia) son aquellas que, por una razón u otra, necesitábamos en nuestra vida; teníamos que conocerlas, leerlas, entenderlas. En mi caso me puedo considerar muy afortunada, me rodeo de grandes amantes de las letras.

Yo creo que las personas, como los libros, nos encuentran.

“Leer buenos libros te impide disfrutar de los malos.”

“Espero verla entonces, pero de momento le escribo porque me gusta escribir cartas. En realidad, me gusta escribir cualquier cosa.”

“Podríamos habernos añorado el uno al otro y fingir que no nos dábamos cuenta. Esta obsesión por la dignidad puede arruinar tu vida, si le dejas.”

¿Podemos tener una amistad con un (aparentemente) desconocido a través de las letras? Podemos. Porque al final, tan solo es conectar con personas, de la manera que sea.

En definitiva, lo que más me ha gustado de esta novela es el amor por los libros, las amistades surgidas a partir de una afición común que hace que los protagonistas sientan cierto consuelo a sus tristes vidas, al amargo momento que están viviendo.

Y es que dicen que las letras curan. Y es así.

“Toda mi vida he pensado que la historia se termina cuando el héroe y la heroína se casaban… Pero eso es mentira. La historia está a punto de empezar, y cada día será una nueva pieza del argumento.”

SGS

Reseña “Manzanas rojas” de Aída del Pozo

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Manzanas Rojas es un compendio de relatos que describen de una manera exquisita las relaciones humanas; su complejidad a través del deseo, del amor prohibido, del sexo y de romper las reglas establecidas.
Vivir intensamente, minuto a minuto, y dejarse llevar…

“Siento el calor de tu piel como una antorcha que prende cada una de mis células y me hace arder. Me besas, muerdes mis labios y yo me pierdo en tu boca, aferrándome a ella como un náufrago lo haría a un tronco a la deriva. Eres mi isla.”

“No era amor lo que juraron a aquella aplicada alumna, ni fue eternidad ni futuro, pues el amor es generoso y no juzga; la eternidad es una utopía que de nada sirve porque en lo finito de la vida está su plenitud; y el futuro es una falacia que impide disfrutar del hoy.”

“Pensaba en lo efímero que es el viaje, el sinsentido que tiene todo, la fragilidad del ser humano, lo poco que nos divertimos, lo mucho que nos amargamos por tonterías. Lo estúpidos que somos.”

Todo sería mucho más fácil si nos dejáramos llevar por las emociones; sensaciones a flor de piel que despiertan nuestros sentidos y hacen aflorar anhelos escondidos en un rincón del alma.
Cada uno de los relatos que encontramos es diferente al anterior y, a su vez, muy parecidos, en el sentido que al final todos necesitamos lo mismo, alguien que nos erice la piel y no haga sentir deseados.
La autora, con una sinceridad arrolladora nos sumerge en diferentes historias de pasión sin límites.

“Su sentido práctico hacía que sintiese miedo a perder su vida, cómoda y rutinaria, lo que llamaba su ‘zona de confort’.”

“Descubrió que los fantasmas no se alquilan ni se ceden y que los demonios de dientes afilados no se donan a quien se ama.”

“Desde entonces, camino y sonrío, incluso cuando recuerdo aquel día. No he vuelto a culparme por lo sucedido, todo lo contrario, si alguna vez lloro, es de alegría al recordar anécdotas, momentos, sonrisas…”

“Una maravillosa delicia en frasco pequeño, como el más fragante de los perfumes.”

Lo que más me ha gustado es que cada historia es diferente a su manera y sobre todo que hay relatos que tienen un final tan sorprendente e impactante que no puedes adentrarte en el siguiente relato hasta haber digerido lo que acabas de leer; en tan solo unas líneas te rompe los esquemas sin apenas darte cuenta con una habilidad sublime.
Para mí eso es magia; jugar con las palabras para conseguir que el lector viva una explosión de sensaciones en carne propia, que consiga adentrarse en tus historias como si las hubiera vivido él mismo. Conseguir que el dolor que expresas le encoja el corazón y las lágrimas broten sin cesar gracias a tus palabras.

“Compartía aquello que sentía con perfiles sin rostro y con nombres falsos, con personas anónimas cubiertas de máscaras, con roles y vidas paralelas a las reales pero con los que había llegado a tener una complicidad difícil de explicar por quienes no se manejan en las redes sociales.”

Las redes sociales, malditas y benditas a partes iguales. No soy muy fan de conocer gente a través de redes sociales, pero he de admitir que a veces, y solo a veces, encuentras a alguien con quien acabas conectando como si le conocieras de verdad.

“Uno, dos, cinco años, la vida entera, ¿quién sabe? Nadie tiene una bola de cristal para ver lo que el futuro va a depararle. Mejor así, ya que la vida se saborea con más intensidad cuando no se sabe nada, cuando no se espera nada, cuando todos los días consigo un pequeño descubrimiento, un sol de domingo”

Cuando encuentras a la persona correcta, esa persona, no queda otra opción que tirarte a la piscina. Porque al final sólo tenemos una vida… y el tiempo pasa inexorable para todos.
La vida en si es un regalo; exprimirla al máximo es casi una obligación.

Sin duda alguna volveré a adentrarme en las letras de esta autora, que ya con el título y portada de este libro llamó mi atención y cuando apenas había leído unas líneas ya me tenía cautivada.

Como siempre, os dejo con las citas finales, las que llegan al alma y pellizcan el corazón.

“Ella, escritora de sueños, usaba la recién descubierta red social para compartir su amor por las palabras encadenadas, por construir historias que llegaran al alma y que la envolvieran con un velo de sutil ternura, que la hicieran volar y descubrir otros mundos, otras vidas paralelas, otras realidades más blancas, más brillantes, más vívidas.”

“Y un halo azul celeste cubrió su cuerpo, un halo que solo ella veía, pero que quien bien la conocía, descubría en su risa, en sus ojos, en sus palabras y en su cuerpo que gritaba.”

“Descubrió también que la amistad, cercana al amor en muchos aspectos, aunque más generosa, si cabe, se viste de sonrisas y no de demonios o culpas.”

Nos vemos en las letras.

SGS

Reseña “Algo parecido al verdadero amor” de Cristina Petit

 

foto algo parecido al verdadero amor

Es curioso como a veces un libro te encuentra. La gente cree que tenemos total libertad para escoger un libro, que vamos a una librería o indagamos por internet y encontramos lo que buscamos. Yo creo que no, creo que hay libros mágicos que están esperando encontrarte, que están escritos para ti y harán lo imposible por llamar tu atención. Una chica sentada en una cafetería leyendo puede parecer una portada sencilla y en apariencia nada interesante…pero para alguien como yo es suficiente para que quieras saber más y empieces a leer la sinopsis…

“Es una chica joven, alegre y afortunada, con un trabajo que adora: leer libros a niños con dificultades, ayudándoles a que superen sus miedos a través de la terapia de las palabras. Descubrirá que el mejor regalo que un libro puede ofrecer es su capacidad para unir a las personas y que estos a veces son el salvoconducto para poder llegar a algo parecido al verdadero amor.” 

Debo confesar que la sinopsis entera no me llamó demasiado la atención; chico conoce chica y la historia les lleva a encontrarse, pero ella… ella sí que me interesaba. Empecé a leer y me di cuenta de lo equivocada que estaba.

Esta no es una historia chico conoce chica; esta es la historia de una chica.
Una chica que cree que a veces el destino te regala personas que están allí para hacer tu mundo mejor; que la familia también es una charla una tarde cualquiera con un café en las manos.
Una chica que regala su tiempo y su cariño a quien lo necesite sin pedir nada a cambio.
Una chica que cree que un libro puede cambiar la historia de un hombre.
Una chica que sueña.
Una chica que lee.

Yo creo profundamente en la magia de leer.
Porque un libro puede conectarte a personas en la distancia.
Porque una página puede hacerte cambiar.
Porque una palabra puede reconfortar.

Ella

 Yo creo que los libros se armonizan con nuesto estado de ánimo; si son lo que necesitamos en ese momento, vibramos con ellos.”

No, no…encariñarse con los personajes es fácil, me refiero precisamente a los autores… ¿Uno que escribe no es como si estuviera hablando contigo?… Yo, cuando leo, siento el acto de la escritura, su intencionalidad como forma de comunicarse conmigo. Sin pensar en el contenido, percibo una unión con esas personas y decido relacionarme con ellas al leer el libro.”

“Ocurrió que, al leer un libro, me consolé mucho, porque la historia que se contaba en él era un poco mi historia, y me parecía mágico que el escritor supiera cómo me sentía yo… Desde aquel momento, comprendí lo importante que es leer.”

 Estas citas llamaron especialmente mi atención porque es algo que siempre me paro a pensar. A menudo nos sentimos identificados y nos encariñamos con algunos personajes pero, ¿y el autor? ¿Por qué no con el autor? El autor no deja de ser una persona que vive a quilómetros de nosotros que escribe una historia – real o inventada -; puede que incluso lo hiciera antes de que nosotros naciéramos. Jamás lo conoceremos, jamás tendremos la oportunidad de darle las gracias por explicar una historia que habla de nosotros mismos. ¿Cómo explicarle que su dolor fue una vez el nuestro y que gracias a sus palabras, nuestro dolor cada vez lo es menos? ¿Cómo no sentirse agradecido y conectado en la distancia? 

“Era una bellísima y profunda historia de amor, pero había algo que no paraba de martirizarlo, algo agradable y huidizo al mismo tiempo. Entonces hizo caso del primer pensamiento que se le pasó veloz por la cabeza: he de regalar este libro a Clémentine.”

“ Te propongo algo: ¿te apetece que no nos contemos nada que no queramos decir en nuestras llamadas de teléfono?”.

Y es que el amor llega de la forma más inesperada posible.
Sin esperarlo.
Sin buscarlo.
Sin perseguirlo.
Tan solo dejando que nuestros pasos nos guíen sin pensar en nada más. Porque a veces, y solo a veces, todo empieza con una llamada de teléfono cualquiera, de un desconocido cualquiera.

El escritor que persigue un sueño 

En esta historia también hay un chico. Él persigue un sueño a través del tiempo y las calles de una ciudad. Paciente e incansable; nunca se rinde. Cree en el destino y hace lo imposible por encontrar a la mujer de sus sueños, pero parece que en realidad no hay ninguna conexión entre ellos… ¿o sí?
No escribiré sobre la historia del chico, eso daría por sí solo para una segunda reseña. Guardaré para mí las citas que he marcado. Sólo diré que contra todo pronóstico me ha gustado el giro que da la historia del chico. Lo acompañamos en la busca de su amada, sufriendo con él cada vez que no lo consigue.
Pero si creemos que una persona está destinada a estar con nosotros, ¿por qué dejar miguitas de pan para que nos encuentre?

En definitiva una gran historia. ¿De amor? ¿De amistad? ¿Del destino? ¿De sueños imposibles? No lo sé. Yo solo creo en las personas.
Que una palabra amable puede tiene más fuerza que mil puñales.
Que no todo se perdona, pero no se pierde nada en intentarlo.
Que todos cometemos errores y que de ellos se aprende.

Y para terminar, como siempre, os dejo con las citas finales, esas con las que más conectada me siento… esas que apuñalan.  

“Comprendió que escribir le servía, sobre todo a ella, para comprenderse mejor y para hacerse entender mejor. De mayor se construyó una casa en París hecha de libros, y cada vez que cogía uno para leerlo, se abría una ventana y en la habitación entraba una nueva luz.”

– ¿Y quién hizo que tuvieras ese dolor?
– Sucedió cuando se murió mi hermanito… Yo lo echaba mucho de menos y no conseguía entender por qué ya no estaba.”

“Por eso quiero intentar aligerar algunos corazones abrumados. No quiero ser la sustitución de cualquier otra terapia, sino que deseo probar el poder de los libros y de la voz que lee.”

“La vida te dará todo el tiempo que necesites para convertirte en una gran persona, pero no pienses nunca que quien más ha leído o estudiado es superior a los demás. La grandeza del alma es otra cosa.”

“-No hay nada que agradecer; yo no hago nada
– Eso es lo bueno, tú no haces: eres.”

“- Pues…sí… pero ¿y la protagonista? ¿Tú has conseguido identificarte con ella?
Bueno… En realidad la he sentido bastante cercana a mí…”

Nos vemos en las letras, lectores. Y gracias por seguir ahí, a pesar de que acostumbro a estar ausente.

SGS

Recuerdos…

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Un día como hoy, hace diecisiete años, tuve una de las conversaciones más importantes de mi vida, sin saber que era la última vez que te vería:

“- Hazme un favor, Sandra. Haz algo más. Busca algo que te guste, que te ilusione, que te emocione. Busca la manera de que tu trabajo sea tu pasión. No te conformes con menos. ¿Te harás ese favor? ¿Me lo prometes?

-Te lo prometo.”

Cumplí mi promesa. Tarde, pero la cumplí.
Y fue así como me atreví a dedicarme a la profesión más bonita y emocionante del mundo.
Lástima que sólo yo sé que cumplí mi promesa.

Y sonrío cada día, a pesar de todo.

Y como cada noche de San Juan, mientras los demás están en la calle a los pies de una hoguera, yo me la paso recordando…y a veces, y sólo a veces, sonriendo.

Siempre en mi recuerdo. 
Mi hermano.
Mi confidente.
Mi amigo.

SGS

Reseña “Una buhardilla en abril” de Daniel M. Givaudan

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Una buhardilla en abril es un suspiro, un avance, una pequeña versión de lo que será Una buhardilla en París. Son 20 ejemplares, con 20 relatos maquetados un 20 de marzo. ¿Será que los números esconden algo? “Sí, hay algo detrás de los números. Siempre lo hay.”

Pero ese será un secreto que el autor y su Musa guardarán para siempre en sus corazones, ahora llenos de cicatrices. Y quizás un día, en ésta o en otra vida…vuelvan a encontrarse.

“–Hola, ¿la encargada?”

“Nunca nos parecimos tanto, como aquella tarde que nos miramos por primera vez. Lo mejor que le puede pasar a nuestra vida es que esté siempre sacudiéndose, hasta el último acto.”

    Y así es como empieza esta historia. Con un “Hola”. Una palabra que, dicha en el momento adecuado puede llenar toda una vida de recuerdos.

Un “hola” que marca la diferencia entre seguir con tu vida tal y como estaba a vivir un torbellino de emociones tan inesperado y único, que uno puede llegar a cuestionarse si es merecedor de tal historia de amor. De esas que sólo encuentras en las novelas, escondidas entre sus páginas.

Un “hola” que puede ser destino y condena al mismo tiempo.

   Crecemos soñando con la historia de amor perfecta, sin saber que en realidad no existe. Y cuando llega algo que se le parece, nos rompe tanto los esquemas que sentimos que no estamos preparados. Quizás no era el momento, quizás no entraba en nuestros planes, quizás… Tantas historias que se perdieron en el limbo por un quizás.

“Años después seguíamos creyéndonos inmortales, mientras el destino se reía de nosotros.”

“—A veces la vida está hecha de pequeños pedacitos, tan pequeños que si los ves por separado no entiendes la historia que esconden detrás. Pero si un día los juntas todos, los abrazas y te permites el lujo de sentir, conocerás toda la historia tal y como fue imaginada en un principio. Como debería haber sido.”

    Y la vida sigue…con sus idas y venidas, con sus rutinas. Trabajo, amigos, familia… el día a día de una vida cualquiera. ¿Quién no se ha atrevido a soñar en algo más? Y así, el destino, siempre tan cruel, nos muestra otra vida en la que podemos ser el protagonista de nuestra propia novela. Ese que se atreve con todo, que graba a fuego los momentos compartidos en nuestra alma, en ese eterno retorno que dice que todo fin genera otro inicio y así, todo hecho vuelve a repetirse una y otra vez en un bucle infinito.

    ¿Qué haría falta para romper ese bucle? ¡Qué sabré yo! ¡Qué sabrá nadie! Tan solo se me ocurren dos palabras: valor y vivir. Si la vida te ofrece tan preciado presente, qué derecho tiene nadie a rechazarlo… Tan fácil es escribirlo como difícil debe ser tomar la decisión acertada.

“Comienzo otro libro
con la esperanza de encontrarnos en él,
con la idea de encontrar una frase que nos defina.
Algunas veces no la encuentro,
otras veces las páginas están llenas.
Sigue siendo la mejor ventana al futuro y al pasado.
Los libros.”

“Después de tantas páginas
y seguimos sin hablar.
Fueron pasando las estaciones y con ellas
nosotros pasábamos las páginas del mismo libro.
Mismo final para ese lector
que sigue esperando otro desenlace
lleno de epílogos
que contaban historias
que nunca se harían realidad.”

    Y es que detrás de las páginas de un libro, siempre podemos encontrar algo de nosotros mismos. Por eso sus páginas esconden magia. Puedes ser quien quieras. Puedes soñar sin límites. Una cita puede mostrarte algo de ti mismo que ni siquiera sospechabas; puedes encontrar el valor suficiente para hacer lo que tienes que hacer en una frase escrita por alguien a miles de quilómetros de ti. Incluso en este libro, en este suspiro, puedes encontrarte y sumergirte en una historia de amor, de dolor y de inconmensurable esperanza. Porque no hay dolor sin esperanza…no puede haberlo; o por lo menos yo no puedo imaginar el uno sin el otro.

“De vez en cuando, cuando la mente no está nublada por todo lo que la tormenta destrozó, me gusta recordarte así
en una historia perfecta que sucedió en un tiempo imperfecto.”

    Hay un momento en la vida en la que tienes que pararte a pensar y decidir si quieres vivir entre las sombras, inhalando dolor por todos los poros de tu piel y rendirte al rencor para siempre…o decidir quedarte con los buenos momentos, con los recuerdos imborrables – esos que ya nadie puede arrebatarte -, con las noches y días de pasión, con los secretos que nadie más conoce y sonreír…. Sonreír a una historia inmortal que hace que te sientas especial, único. Seguir con tu vida a pesar de todo; recordar… y puede que plasmar esa historia en papel, convirtiéndola en novela para que ni el tiempo ni el olvido borren sus huellas.

    Porque el rencor, el odio y la tristeza sólo hacen que oscurecer nuestra alma hasta convertirnos en témpanos de hielo que vagan como fantasmas entre la bruma.

   En cambio la nostalgia hace sentirte afortunado por haber podido vivir una historia de amor tan increíble que muchos tan solo pueden atreverse a soñar y das las gracias al destino por elegirte.

   Y es que la nostalgia es una sonrisa que vuela a través del tiempo.

    Siempre termino con una selección de mis citas favoritas, aunque en este caso tengo que decir que me ha costado escogerlas…o estoy perdiendo facultades o es que el texto es muy bueno, y por eso cuesta tanto escoger.

Os dejo el link de la página del autor de Una buhardilla en abril, Daniel M. Givaudan.
Una buhardilla en parís

Citas finales

“Quiero conservar la lucidez hasta el último de mis días.
Quiero poder acordarme,
quizás un día,
en otro tiempo, en otra vida,
quizás incluso siendo el personaje de una novela.
Puede que me acuerde y sonría al lector,
cómplice
de quien busca algo que ya no está.

“Por un momento tuve la sensación que el tiempo se detenía cuando estábamos juntos.
 Por un momento, llegamos a estar el uno dentro del otro.
En las sonrisas, en los libros y en las calles,
en las ciudades, en los sueños y en las noches,
en los anhelos, en las lágrimas y en el viento,
en las olas del mar, en el suelo tumbados y en los tejados,
en aquellas noches que hacíamos guardia por la ciudad.”

“Nunca se me dieron bien los cálculos
creo que te voy a necesitar un poco más de lo que esperaba.

“Que te voy a echar  de menos
tanto como las ganas que tengo de verte
tanto como para decirte que un día serás libro.
Y si con eso no basta, quizás te convierta en canción.”

Reseña “Esta ausencia a la que te pareces” de Javier Gil

Esta ausencia a la que te pareces

Esta es una historia de amor real, tangible… una historia de amor de verdad. Los protagonistas se ven obligados a vivir una separación involuntaria y desesperante…pero la esperanza es una llama difícil de apagar y para dos corazones que están destinados a estar juntos, ¿qué es la distancia sino una prueba de fuego? Una condena transitoria que pondrá a prueba su fe.

LA ESPERA SE HACE NOSTALGIA

“Desde hacía tiempo, me debatía entre dos personajes: complicidad eterna y soledad amarga. La primera, era secundaria mientras que la segunda rodaba sobre mis noches como si fuera una peonza que jamás deja de dar vueltas marcando territorio. Después vino la tormenta.”

– ¿Tú crees que el amor duele?
– Mmm… Sí, creo que puedo decir que sí. Puedes amar tan fuerte que puede dolerte. ¿Esto te sucede?
– Ahora no. Ahora ya tengo a quién amar. Por tanto, ya tienes la respuesta. Dicen que el amor no duele y si eso sucede no es tal. Entonces cuando echas de menos a alguien y te duele, ¿no sientes amor por esa persona? ¿Nostalgia, batalla, ternura?
– Imagino que también podría implicar nostalgia, como cuando recuerdas. Y precisamente eso es lo que haces. Recordar. Lo cual, diría, es bueno. Será que implica que has vivido.”

Es cierto, dicen que el amor no duele. Y no puedo estar más de acuerdo. ¿Cómo va a doler el amor? ¿No perdería entonces todo su sentido? El amor no duele, son las decisiones que tomamos las que duelen; son los recuerdos de un tiempo mejor los que duelen; son las circunstancias externas al amor lo que duele… pero no el amor. Cuando llega la persona correcta a nuestras vidas, lo sabemos. Algo en nuestro interior cambia para siempre y sin retorno. Y ese cambio implica que a partir de ese momento haremos lo imposible por estar con esa persona sin que nada más importe. El amor implica lucha; una lucha que no cesará hasta que consigamos estar con el amor de nuestra vida.

LA ILUSIÓN SE HACE ANHELO

“Y yo, mientras, me acordé de ti como  hoy, en todas las horas azules y me preguntaré por qué te quiero.”

Es imposible vivir sin creer en ello, sin el presente que me ofreces. Imposible sin creer en ti, imposible no apostar por mi gigante.”

“La vida es momentánea pero su nombre perdura en mis paseos de camino a la plaza, sonrío todas las tardes que no está ante mis notas de agenda y, cada vez más, se convierte en bondad ante mis demonios. No tiene tiempo verbal porque no lo necesita, ni sinónimos que lo sustituyan.”

El viaje no fue para tanto, siempre estuviste. Esta ausencia se pareció a ti.”

La ilusión, la fe, la esperanza pueden mover montañas. La literatura está llena de historias trágicas que intentan que el lector viva dicha historia como algo natural, pero llega un día en que te das cuenta de que has vivido engañada siempre. Dejémonos de cuentos de hadas, de princesas y príncipes, de historias a lo Romeo y Julieta y soñemos con vivir un amor real; aunque la triste realidad es que no todo el mundo es tan afortunado de encontrarlo.

Una historia de amor donde la fuerza, la fe y la creencia de que todo es posible

llevarán a los protagonistas a su anhelado reencuentro.

LA VALENTÍA SE HACE FUERZA

“La felicidad de  una pareja es eso, ¿no? Sustituir el rock and roll por un terrón de azúcar en forma de melancolía.”

Explicabas sin miedo que una persona sincera siempre gana, que la vida es intensidad y que el sentido común era necesario.”

“Y es que esta historia, mi vida, me lleva a momentos de enajenación obligándome a sentenciarte dulcemente y a ofrecerte un amor… de aquí a la eternidad.”

“No la quiero. Ni ahora ni nunca. Tampoco quiero amarla… ¿De qué sirve amar si ya no son presente? No la quiero. No la amo. No se confunda: yo la adamo.”

Uno tiene que haber amado y fracasado alguna vez para llegar a comprender lo que es Adamar y, si se es afortunado, tener la suerte de vivirlo.

Dicen que la distancia hace el olvido, pero no tiene por qué ser así. Nadie dice que sea fácil; luchar por lo que uno anhela implica dedicación, constancia y fuerza, mucha fuerza.

La verdad siempre por delante. Quien lleva la sinceridad en el corazón como un

estandarte para gritar a los cuatro vientos que está enamorado, puede con todo. No habrá obstáculo, distancia o piedra en el camino que lo pare. ¿Acaso no es eso el amor?

Los recuerdos del ayer, los anhelos de hoy y los sueños de futuro son las armas que utiliza el corazón para no caer en la desesperación momentánea que lleva al fracaso. Son la fuerza que mueve los hilos de los amantes que anhelan un futuro juntos.

Porque nadie desea una historia de desamor.

Todos soñamos con un amor que mueva montañas.

Y ahora os dejo, como siempre, con las citas finales, las que más me impactan y me hacen reflexionar.

CITAS FINALES

“Julia es punto, recta y segmento. No tiene nada que ver con las demás que conocí.”

“¿No lo encuentra fascinante esa manera de idolatrar a la otra persona sin verla en carne y hueso?

“Con toda seguridad a no perder, podría apostar con usted a que la endulzaron con palabras tan cotidianas como guapa, princesa, cariño, morena, Blancanieves, Cenicienta, Caperucita, cielo, huracán… Son estrategias masculinas que alimentan un ego, no ves a la persona. Son tan aburridas, tan repetitivas…”.

“Esta ciudad no es ni fantasía ni amante, sino otra clase de mujer. La que me abraza todas las tardes en el sofá, la que conquistó mis agallas. Aquella que se parece a esta ausencia.”

“No quiero imaginar que lo nuestro fue una quimera, un amor de verano a golpe de caricias, para luego ser la canción del olvido.”

Barcelona es menos ciudad desde que te fuiste,
es expectación de un nuevo corto de ciencia ficción,
es espera.
Casi todo lo que me conduce a ti se pasa
y todo te busca.

Mientras esta ciudad y yo
te buscamos
invítame a un café.”

SGS

Reseña “Como fuego en el hielo” de Luz Gabás

como fuego en el hielo

Definitivamente Luz Gabás se supera a sí misma en cada historia. Cada palabra, cada línea, cada párrafo, cada esencia descrita con la sensibilidad de una pluma sin igual, llevan al lector a vivir intensamente una historia de amor real, impregnado del dolor que conllevan las consecuencias de nuestras decisiones. Y así, conocemos la historia de un amor eterno, pero imposible, entre Cristela y Attua, que aprenderán con el paso de los años que el amor, a veces, no es suficiente para conseguir nuestros sueños.

EL AMOR COMO CONDENA ETERNA

“Aquello que habría presenciado entre Attua y Cristela, y de lo que nadie más parecía haberse dado cuenta, no era un enamoramiento común. Ni siquiera un derroche de pasión contenida. Aquello solo podía ser una condena.”

Y si algo sabía ella de la vida era que el sufrimiento carcomía, resentía y aislaba a las personas.”

Había escuchado a alguien decir que la esperanza era todavía más peligrosa que la desesperación, porque se empeñaba en continuar presentando como alcanzable lo que se deseaba, mientras que la cólera, el enojo o el despecho terminaban por morir con el tiempo.”

Por increíble que parezca hay personas que están destinadas a amarse eternamente sin poder estar juntas. Destino cruel, melancolía eterna o perpetua nostalgia son las que mantendrán la llama de este amor tan imperecedero en el tiempo como imposible en la vida real.
Acompañamos a Attua y Cristela a vivir su amor como si nada pudiera con él. La distancia que la vida les ha impuesto es tan solo un trámite para ellos, pues saben que algún día, no muy lejano, podrán estar juntos para siempre. Ilusos…
¿Puede un amor así romperse por circunstancias externas? Puede. Los acompañamos también en su dolor, llegando a dudar de que tal amor existió porque…¿acaso el amor no lo puede todo? ¿Puede la cobardía ganar al amor? ¿Puede algo tan mundano como la responsabilidad ganar al amor? Pues sí. Puede.

ENTRE DOS AGUAS

“En algún lugar de su mente surgió el pensamiento de que Attua podía haber reaccionado y confesado su amor por ella en público para acabar así con ese absurdo secreto de una vez por todas, pero no lo había hecho. Se negaba a considerarlo un cobarde.”

Había sido un egoísta y un estúpido. Ella tenía razón: él debería comprenderlo mejor que nadie. Le había jurado que la amaba y, sin embargo, había decidido asumir sus responsabilidades durante años. De nuevo tendría que acostumbrarse a vivir sin ella. Por mucho que se rebelase en su interior, tendría que habituarse, tal vez, a la pérdida definitiva. Y quizá fuese lo mejor, sobre todo para ella.”

“Durante años lo había culpabilizado a él de su separación y de tantos momentos amargos de su vida. Ahora que él le había pedido lo mismo, ella había sido la cobarde.”

No descubro nada al decir el porqué no pueden estar juntos… él tiene pareja. Y no encuentra el momento para obviar sus responsabilidades familiares y abandonarlo todo por el amor de su vida. Ella lo espera lo indecible, incluso pierde la dignidad por esperar al objeto de su deseo, pues cree que él finalmente dará el paso definitivo y se dará cuenta que no pueden vivir separados. Hasta aquí puedo contar, porque si sigo explicando qué ocurre os desvelaré demasiado de la trama.
Solo puedo decir que me llama la atención el papel de su pareja…nadie nunca piensa en esa tercera persona, ¿os habéis dado cuenta? Las historias siempre hablan de amores imposibles, de hombres (o mujeres) casados y que viven un amor con su amante. Pero nadie piensa en la esposa. Y sinceramente, me pongo en su lugar y a mí no me gustaría por nada en el mundo tener un marido que está pensando contínuamente en otra mujer. He sentido mucha pena por ella, he de confesarlo; mucho más que por Attua y Cristela.

EL AMOR DE VERDAD NO DUELE

“Sin embargo, no podía prometer en voz alta que la amaría porque se negaba a emplear ese verbo con otra persona. Y tanto si pronunciaba la palabra como si no, tenía garantizada la condenación eterna por mentir en el sagrado altar.”

“Siempre se arrepentiría. Por haberlo hecho todo mal. Y por haber dejado de hacer lo que el corazón pedía a gritos.”

“- ¿Ya no queda nada entre nosotros?
– Queda todo, intacto desde el comienzo de nuestro tiempo, juntos… No me costaría nada ahora entregarme a ti… Pero si lo hiciera, si te amara con la intensidad que me piden mi alma y mi corazón, luego volvería el dolor. Necesitaría de nuevo años para calmarlo.”

Lo he dicho muchas veces: el amor no duele. O por lo menos el amor de verdad. Lo que duele son las decisiones que tomamos que reflejan las excusas que nos decimos para convencernos que estamos haciendo lo correcto. Lo que duele son los recuerdos de una época en la que fuimos felices y anhelamos que vuelvan. Lo que duele es no ser capaces de hacer lo que nos dicta el corazón.
El amor no duele. Duelen los recuerdos, las decisiones, los deseos, los anhelos perdidos, la cobardía y el miedo a perdeer la comodidad de lo conocido. Pero no el amor; el amor no duele.

Puedo decir que el libro me ha tenido absorta en sus páginas de principio a fin; la  historia te atrapa desde la primera línea. Descubrimos personajes secundarios muy potentes que también sufren por las decisiones que toman los protagonistas y con ellos, también nosotros sufrimos.

Os dejo, como siempre, con las citas finales, las que más me han llegado al alma.

CITAS FINALES

“Qué frágil es la línea que separa la alegría del llanto, escribió. Y qué difícil tomar el camino inverso.”

“Promesas incumplidas y deseos truncados… Canto de sirenas.”

“La vida era una continua merma de ilusiones hacia la desconfianza en la naturaleza humana.”

“-¿Me perdonaste alguna vez, Cristela? Por lo que sucedió en la cueva… Fui insensible. Fui egoísta. Te pedí lo que yo no fui capaz de hacer y te culpé por tu cobardía.”

“Para sí, con un insoportable pesar que le partía el corazón, pidió perdón al amigo antes de traicionarlo.”