Lo siento, no soy perfecta…

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Llega un día en que te das cuenta que lo más importante es creer en uno mismo y tener la certeza que cada día que pasa somos más como queremos ser.

Que no se trata de contentar a todo el mundo; ni siquiera se trata de agradar a todos.

De lo que se trata es de saber que cada día que pasa hemos hecho un pequeño gesto (aunque sea minúsculo) que nos hace sentir bien.
De lo que se trata es de regalar momentos, vivencias, tiempo y cariño a quienes queremos.
De lo que se trata es de ser un poquito mejor cada día.

Sí, de eso es de lo que se trata, pero…
Pero lo siento.
Lo siento, no soy perfecta.

Cometo errores. Lo reconozco, lo asumo y acepto las consecuencias y la penitencia a pagar.

Soy tan imperfecta que no me sirve admitir la culpa y esperar que el tiempo lo cure todo.

No.

Cuando me equivoco pido perdón. Una, dos, tres, diez veces y hasta puede que alguna más.
Cuando me equivoco intento arreglar lo que he hecho mal. El pasado no se puede cambiar; pero se puede aliviar el dolor provocado y quizás, y sólo quizás, obtener la redención.
Cuando me equivoco intento hablar con la persona en cuestión para merecer su perdón.
Cuando me equivoco también pienso en el porqué de mis actos. ¿Por qué herí a alguien a quien quería? Porque soy humana.

Pero cuando me equivoco y hago lo imposible por mejorar la situación…espero una respuesta. Y el silencio no cuenta como respuesta.

Así que sólo me queda pedir disculpas de nuevo.

Lo siento, pero no soy perfecta.

SGS

Muchas gracias

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En días como hoy, en que me fijo en que las visitas al blog siguen creciendo y creciendo, recuerdo aquel día, hace ya tiempo, en que creé este blog. No tenía una temática concreta, no sabía qué iba a escribir, pero la ilusión era la que movía mis pasos. Y así sigue.

Sin temática.
Sin regularidad.
Sin un objetivo claro.
¡Qué desastre de blog!
Si lo raro es que siga teniendo seguidores…

Y aún así, sigue creciendo día a día; y yo no puedo hacer más que sorprenderme (y seguiré sorprendiéndome siempre) y dar las gracias.

Lo que no pierdo es la sonrisa cada vez que leo vuestros mensajes (en el blog, en Facebook, en Twitter, por mail); cada vez que alguien que llega nuevo a mi vida y descubre que escribo y me dice que le gusta (y sí, sigue dándome vergüenza).

Gracias a todos los que invertís vuestro tiempo en leerme y acompañarme en esta aventura.
Gracias a los que no abandonáis, a los que seguís ahí siempre, pese a pasar épocas bastante inactiva.
Gracias, porque mi pequeño blog sigue creciendo poco a poco, a pesar de lo desastre que soy.

Sin vosotros, esto no tendría sentido.

Gracias por todo.
De corazón.

SGS

Sant Jordi 2017

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Hoy, día del libro, me apunto al #bookcrossing y he dejado “abandonado” un libro en un lugar público con la esperanza de que alguien lo recoja y lo salve.
Y es que el regalo de un libro además de un obsequio es un delicado elogio; eso dicen.
Así, dejo mis “Grandes esperanzas” depositadas en un banco cualquiera, de una calle cualquiera, de una ciudad cualquiera.
La idea era dejar el libro allí y marcharme…pero no me he podido resistir, ¡ya me conocéis!
La gente se paraba, leía la dedicatoria… y lo dejaban allí. Le han hecho fotos, comentaban entre sí, pero nadie lo cogía. Creo que la gente pensaba que había una cámara oculta o algo así.
Finalmente se ha acercado una familia, una pareja joven con un niño. Se han acercado, lo han observado y han empezado a alejarse cuando el niño se ha dado la vuelta y se ha quedado delante del banco. No he escuchado lo que decían, pero claramente él insistía en si podía llevárselo. Mientras tanto, yo mentalmente le decía: “cógelo; va, cógelo”.
Y ha sido ese niño el afortunado que se ha llevado “Grandes esperanzas”, de Charles Dickens.
Una gran experiencia; sin duda el año que viene repito. Gracias Berta, por la idea.
Feliz Día del libro lectores!!
#santjordi #libros

Reseña “El laberinto de los espíritus”…

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Tengo que reconocer que llevo mucho tiempo esperando esta novela, con la que culmina la tetralogía El cementerio de los libros olvidados de Carlos Ruiz Zafón. Es de esas historias que llegan a lo más profundo del alma y no puede uno dejar de leer. El autor consigue con su pluma que nos adentremos en las calles de la Barcelona de aquella época y sintamos a los personajes tan cerca, que sentimos en nuestra propia piel todo lo que les ocurre.

En esta última entrega se resuelven todos los misterios que quedaron abiertos en las anteriores, y la verdad es que se agradece saber cuáles fueron los porqués de toda la historia. Siempre intento no desvelar nada en mis reseñas, y con ésta no será menos, así que no diré nada más y me centraré, como siempre, en las citas que he encontrado en la novela, que no han sido pocas.

Tengo que confesar que he estado a punto de dejar la lectura casi a mitad del libro. La parte en que se presentan los personajes nuevos se me hace muy larga, y la lectura es bastante espesa y eso hizo que me costara querer seguir leyendo. Pero en su defensa diré que esta parte era necesaria y una vez que la pasas no puedes dejar de leer. La segunda mitad es apasionante, llena de intriga y emoción y compensa la anterior; no defrauda en absoluto.

“Quiso creer que el tiempo discurría en círculos y que, si no se aventuraba más allá del laberinto de callejas donde el sol apenas se atrevía a pasar de puntillas, tal vez no envejecería jamás y podría volver a un tiempo oculto para reencontrarse con el camino que nunca debió abandonar.”

“Supo entonces que viviría el resto de sus días en el otoño perpetuo de la soledad sin más compañía ni recuerdo que el anhelo y el remordimiento.”

“Llevaba en su interior un mundo de ausencias y silencios en el que nunca había podido adentrarse.”

Dicen que las calles de Barcelona hacen que cualquiera que se adentre en ellas se impregne de sus misterios y la nostalgia de pensar que tienen el poder de parar el tiempo y llevarnos hasta aquel punto concreto de nuestra vida que queremos recuperar. La magia de sus calles se puede sentir en los poros y leyendo esta historia consigue uno trasladarse a la Barcelona de aquella época tan sólo imaginándolo.

Pasear por las calles de la parte antigua en solitario es un placer que sólo los más valientes se atreven a disfrutar. Y es tan adictivo… que uno siempre vuelve a pasear su soledad por sus calles una y otra vez. Perderse para encontrarse.

“Quería creerle con esa ansía que confiere la sospecha de que la verdad hace daño y que los cobardes viven más y mejor, aunque sea en la prisión de sus propias mentiras.”

“Uno nunca miente a la gente; se mienten a ellos mismos. Un buen mentiroso les da a los bobos lo que quieren oír. Ese es el secreto.”

“Es el mal de nuestro tiempo. La persona sincera y honesta es una especie en vías de extinción.”

Es cierto; a veces creemos conocer a la gente que nos rodea, sin ser conscientes que sólo estamos viendo la parte que nos dejan conocer. El problema viene cuando descubrimos que no nos gusta cómo es en realidad y nos pasamos el resto de nuestra vida deseando que vuelva el que creíamos que era.

Pero la vida no es una novela de ciencia – ficción y nuestra memoria no será borrada con una técnica innovadora, así que nos queda resignarnos. Aunque siempre es preferible saber la verdad que crear un vínculo con alguien que nos miente continuamente.

La auténtica realidad es que el mentiroso sólo se miente a sí mismo.

“¿No escribe uno acaso para entenderse mejor a sí mismo y al mundo?”

“Una historia es un laberinto infinito de palabras, imágenes y espíritus conjurados para desvelarnos la verdad invisible sobre nosotros mismos.”

“Siempre supe que algún día acabaría escribiendo esta historia… la de aquella Barcelona embrujada de libros, recuerdos y secretos en la que crecí y que me ha perseguido toda la vida, aun a sabiendas de que probablemente nunca fue más que un sueño de papel.”

Escribir no es más que hablarse uno mismo para intentar entender mejor nuestros porqués. A veces la historia se nos desvela como por arte de magia, un clic en nuestra cabeza nos avisa que tenemos una historia que escribir. Y la escribimos. Y es tan liberador saber que está escrita que el dolor es un poco menos dolor.

Aunque no se publique. Porque a mi entender escribir es un desahogo, pero a veces confundimos escribir con publicar.

No todo lo que se escribe debe ser publicado; el dolor es algo que se vive a solas, en privado.

Como siempre, os dejo con las citas finales, las que más me han marcado. Debo confesar que echaba de menos escribir una reseña.

“La mayoría de los mortales nunca llegamos a conocer nuestro verdadero destino; simplemente somos atropellados por él. Para cuando levantamos la cabeza y lo vemos alejarse por la carretera ya es tarde, y el resto del camino lo tenemos que hacer por la cuneta de aquello que los soñadores llaman la madurez.”

“Tan pronto como empezaba a colocar las primeras palabras comprobaba que en la escritura, como en la vida, la distancia entre intenciones y resultados iba pareja con la inocencia con que se acometían unas y se aceptaban otras.”

“¿Volverá algún día a Barcelona? Esta ciudad es bruja, ¿sabe usted? Se le mete a uno en la piel y nunca le deja ir.”

“Y dicho esto con más solemnidad de la que probablemente merece la ocasión, más vale aterrizar a ras de página y pedirle al amigo lector que nos acompañe al cierre de esta historia y nos ayude a encontrar lo más difícil para un pobre narrador atrapado en su propio laberinto: la puerta de salida.”

FIN

SGS

El final que necesitan…

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Me gusta especialmente esta cita de María Dueñas en la novela Misión Olvido por lo contundente de su mensaje. Viene a decir: “¡ey! todos cometemos errores, no pasa nada; pero ahora que veo cómo ha ido todo puedo rectificar y empezar a dejar los errores atrás y centrarme en seguir avanzando.”

Nadie dice que sea fácil; pero dejar las puertas abiertas a los “por si acaso esta vez es diferente”, “por si acaso esta vez no me equivoco”, “por si acaso esta vez es la acertada” no hace más que alargar la agonía de pensar que las cosas pueden cambiar o que a base de errar siempre en el mismo punto alguna vez se acertará.

No es cierto; puedes errar una, dos, tres veces, pero no hay oportunidades infinitas para ver si hacemos las cosas bien al fin.

Uno tiene que ser consciente y saber cuándo cerrar una puerta, aunque dé un poco de miedo hacerlo.

No es malo cerrar puertas; nos dan la oportunidad de dejar de mirar de reojo al pasado, a una puerta entreabierta y poder mirar de frente de una vez, con la cabeza bien alta y de frente.

Hay demasiadas experiencias nuevas por vivir como para estar mirando todo el tiempo lo que vamos dejando atrás. Y dejar atrás significa no volver a caer en la misma piedra de siempre.

Dejar atrás significa decir con firmeza: ¡allá voy! Voy a comerme el mundo y lo que haga falta.

Dejo de mirar atrás y me centro en lo que está por venir.

SGS

“Un amor de novela”

¡Buenos días queridos! Hoy estreno una nueva sección en el blog en la que la protagonista será una cita sacada de un libro y la cual me inspirará para hacer una reflexión sobre ella. Espero que os guste; yo estoy muy emocionada porque me va a permitir explayarme con lo que representan para mí esas citas. Dicho esto… ¡empezamos con la primera! De la novela “La casa de los espíritus” de Isabel Allende; no podía ser de otra manera.

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¿Quién querría tener un amor de novela pudiendo tener un amor real… tangible?

Las novelas hablan de historias intensas y fuera de lo común; pero también son historias de desesperación y a menudo con un final trágico. Amores imposibles, amores compartidos o amores que se convierten en batallas de amor y odio…o todo a la vez. Y es que en el amor, el amor de verdad… el odio no tiene cabida, la deslealtad no tiene cabida, la infidelidad reiterada no tiene cabida.

¿Quién querría tener un amor de novela que lo idealice, que lo convierta en un mero personaje de ficción que lo desdibuje de cómo es en realidad?

El amor de verdad no busca convertirte en alguien que no eres; te acepta tal cual, con tus defectos y cualidades, con tus perfectas imperfecciones. No pretende convertirte en alguien que no eres, alguien mejor, porque para la persona que te ama tú eres el centro del universo.

¿Quién querría tener un amor de novela lleno de promesas incumplidas?

Las promesas que se hacen son un arma de doble filo. Tendemos a prometer el sol y la luna cuando nos sentimos felices; pero esas promesas se difuminan con el pasar de las agujas del reloj convirtiéndose en anhelos frustrados que sólo sirven para causar dolor.

¿Quién querría tener un amor de novela que, a fin de cuentas, es un amor irreal?

Por mi parte, queridos, prefiero el amor de verdad.

Que no necesita de grandes historias ni alardes…el que convierte una tarde de domingo viendo una película con un bol de palomitas en algo especial.
Que está para lo bueno y para lo malo.
Que está a tu lado pase lo que pase.
Que te acepta tal y como eres.
Que aprende de sus errores.

No te conformes con un amor de novela; mejor sueña con encontrar el amor de verdad.

SGS

Un brindis por la autenticidad

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Brindo por aquellos que se dejan conocer tal y como son; que no se dejan nada en el tintero.

Brindo por aquellos que son sinceros; que no esconden partes de su vida por miedo a ser juzgados.

Brindo por aquellos que creen que un café es más valioso que un “me gusta”.

Brindo por aquellos que se preocupan por los que aprecian; por los que demuestran con hechos y no con palabras vacías.

Brindo por aquellos a los que no les supone un esfuerzo preguntar: “¿cómo estás tú?”.

Brindo por la suerte que tengo de tener a amigos así en mis  vida; pocos, pero existen.

Brindo por las amistades sinceras e incondicionales.

Brindo por ti y por mí.

Chin chin.

SGS