Reseña “Como fuego en el hielo” de Luz Gabás

como fuego en el hielo

Definitivamente Luz Gabás se supera a sí misma en cada historia. Cada palabra, cada línea, cada párrafo, cada esencia descrita con la sensibilidad de una pluma sin igual, llevan al lector a vivir intensamente una historia de amor real, impregnado del dolor que conllevan las consecuencias de nuestras decisiones. Y así, conocemos la historia de un amor eterno, pero imposible, entre Cristela y Attua, que aprenderán con el paso de los años que el amor, a veces, no es suficiente para conseguir nuestros sueños.

EL AMOR COMO CONDENA ETERNA

“Aquello que habría presenciado entre Attua y Cristela, y de lo que nadie más parecía haberse dado cuenta, no era un enamoramiento común. Ni siquiera un derroche de pasión contenida. Aquello solo podía ser una condena.”

Y si algo sabía ella de la vida era que el sufrimiento carcomía, resentía y aislaba a las personas.”

Había escuchado a alguien decir que la esperanza era todavía más peligrosa que la desesperación, porque se empeñaba en continuar presentando como alcanzable lo que se deseaba, mientras que la cólera, el enojo o el despecho terminaban por morir con el tiempo.”

Por increíble que parezca hay personas que están destinadas a amarse eternamente sin poder estar juntas. Destino cruel, melancolía eterna o perpetua nostalgia son las que mantendrán la llama de este amor tan imperecedero en el tiempo como imposible en la vida real.
Acompañamos a Attua y Cristela a vivir su amor como si nada pudiera con él. La distancia que la vida les ha impuesto es tan solo un trámite para ellos, pues saben que algún día, no muy lejano, podrán estar juntos para siempre. Ilusos…
¿Puede un amor así romperse por circunstancias externas? Puede. Los acompañamos también en su dolor, llegando a dudar de que tal amor existió porque…¿acaso el amor no lo puede todo? ¿Puede la cobardía ganar al amor? ¿Puede algo tan mundano como la responsabilidad ganar al amor? Pues sí. Puede.

ENTRE DOS AGUAS

“En algún lugar de su mente surgió el pensamiento de que Attua podía haber reaccionado y confesado su amor por ella en público para acabar así con ese absurdo secreto de una vez por todas, pero no lo había hecho. Se negaba a considerarlo un cobarde.”

Había sido un egoísta y un estúpido. Ella tenía razón: él debería comprenderlo mejor que nadie. Le había jurado que la amaba y, sin embargo, había decidido asumir sus responsabilidades durante años. De nuevo tendría que acostumbrarse a vivir sin ella. Por mucho que se rebelase en su interior, tendría que habituarse, tal vez, a la pérdida definitiva. Y quizá fuese lo mejor, sobre todo para ella.”

“Durante años lo había culpabilizado a él de su separación y de tantos momentos amargos de su vida. Ahora que él le había pedido lo mismo, ella había sido la cobarde.”

No descubro nada al decir el porqué no pueden estar juntos… él tiene pareja. Y no encuentra el momento para obviar sus responsabilidades familiares y abandonarlo todo por el amor de su vida. Ella lo espera lo indecible, incluso pierde la dignidad por esperar al objeto de su deseo, pues cree que él finalmente dará el paso definitivo y se dará cuenta que no pueden vivir separados. Hasta aquí puedo contar, porque si sigo explicando qué ocurre os desvelaré demasiado de la trama.
Solo puedo decir que me llama la atención el papel de su pareja…nadie nunca piensa en esa tercera persona, ¿os habéis dado cuenta? Las historias siempre hablan de amores imposibles, de hombres (o mujeres) casados y que viven un amor con su amante. Pero nadie piensa en la esposa. Y sinceramente, me pongo en su lugar y a mí no me gustaría por nada en el mundo tener un marido que está pensando contínuamente en otra mujer. He sentido mucha pena por ella, he de confesarlo; mucho más que por Attua y Cristela.

EL AMOR DE VERDAD NO DUELE

“Sin embargo, no podía prometer en voz alta que la amaría porque se negaba a emplear ese verbo con otra persona. Y tanto si pronunciaba la palabra como si no, tenía garantizada la condenación eterna por mentir en el sagrado altar.”

“Siempre se arrepentiría. Por haberlo hecho todo mal. Y por haber dejado de hacer lo que el corazón pedía a gritos.”

“- ¿Ya no queda nada entre nosotros?
– Queda todo, intacto desde el comienzo de nuestro tiempo, juntos… No me costaría nada ahora entregarme a ti… Pero si lo hiciera, si te amara con la intensidad que me piden mi alma y mi corazón, luego volvería el dolor. Necesitaría de nuevo años para calmarlo.”

Lo he dicho muchas veces: el amor no duele. O por lo menos el amor de verdad. Lo que duele son las decisiones que tomamos que reflejan las excusas que nos decimos para convencernos que estamos haciendo lo correcto. Lo que duele son los recuerdos de una época en la que fuimos felices y anhelamos que vuelvan. Lo que duele es no ser capaces de hacer lo que nos dicta el corazón.
El amor no duele. Duelen los recuerdos, las decisiones, los deseos, los anhelos perdidos, la cobardía y el miedo a perdeer la comodidad de lo conocido. Pero no el amor; el amor no duele.

Puedo decir que el libro me ha tenido absorta en sus páginas de principio a fin; la  historia te atrapa desde la primera línea. Descubrimos personajes secundarios muy potentes que también sufren por las decisiones que toman los protagonistas y con ellos, también nosotros sufrimos.

Os dejo, como siempre, con las citas finales, las que más me han llegado al alma.

CITAS FINALES

“Qué frágil es la línea que separa la alegría del llanto, escribió. Y qué difícil tomar el camino inverso.”

“Promesas incumplidas y deseos truncados… Canto de sirenas.”

“La vida era una continua merma de ilusiones hacia la desconfianza en la naturaleza humana.”

“-¿Me perdonaste alguna vez, Cristela? Por lo que sucedió en la cueva… Fui insensible. Fui egoísta. Te pedí lo que yo no fui capaz de hacer y te culpé por tu cobardía.”

“Para sí, con un insoportable pesar que le partía el corazón, pidió perdón al amigo antes de traicionarlo.”

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De errores y pérdidas

amistad

Los errores (que todos cometemos) siempre implican tener que asumir una serie de consecuencias (siempre las hay) que, casi siempre, conllevan pérdidas.
¿Y qué significa perder? Perder significa que ya nada volverá a ser lo mismo; implica avanzar hacia adelante intentando dejar atrás los errores pasados (por mucho que duelan) pero con pies de plomo.

Se instaura una especie de miedo a volver a fallar; una sensación constante de querer y no poder.
Porque los errores tienen un precio: nada volverá a ser igual.

Pero..
¿Y si aprendemos de los errores?
¿Y si aprendemos a hacer las cosas mejor?

No sé, puede que sea una utopía.
Lo que sí sé con absoluta certeza es que los errores que cometemos duelen, que las pérdidas son irreparables, pero si aprendemos de ello, puede que algo bueno salga al fin.

¡Quién sabe! El tiempo dirá.

#amistad

SGS

 

Barcelona

Barcelona

Tristeza. Pena. Dolor.
Barcelona lloraba el pasado jueves rota de espanto. Todavía llora.
Hoy no, pero Barcelona volverá a ser la ciudad de los cafés, los libros, los reencuentros, los paseos por sus calles y las charlas interminables.
Llora hoy, bonita, pero vuelve a ser nuestra Barcelona de siempre.
No podrán contigo. No podrán con nosotros.
Volveremos a pasear por tus calles sin miedo.
Llora hoy y sonríe mañana.

Hoy, más que nunca, Barcelona es única.
Es magia. Es fuerza.
Hoy, más que nunca, Barcelona grita:
¡no tengo miedo!

Es curioso lo que pasa por la cabeza cuando te enteras de algo así.
Ese momento.

Ese momento en que estás viendo las primeras imágenes y, egoístamente, piensas en personas que aprecias y que sabes que están por esas calles a menudo.
Coges el móvil temblando y empiezas a escribir mensajes, sin parecer demasiado preocupada, por si tu actitud es demasiado exagerada en ese momento, pues la probabilidad de que esas personas estén allí en ese momento es mínima.
Pero aún así… aún así necesitas saber.
Escribes los mensajes y le das a “enviar”. Los minutos hasta que contestan son pocos… pero se hacen eternos, y dan paso a una pequeña sensación de alivio, que queda empañada cuando sigues viendo imágenes en televisión y eres consciente de la cantidad de vidas que se han destrozado en un segundo.

¡Cuánto dolor!

Tú también recibes mensajes. Gente que te pregunta “¿estás bien?”, porque al enterarse de lo ocurrido han pensado que quizás ese día estuvieras en Barcelona, paseando por sus calles como tantas otras veces.
Y contestas deprisa un “estoy bien”, sabiendo que harás sonreír a la persona que reciba ese mensaje.

Porque en la vida, al final, lo que importa es eso: un “¿estás bien?”; “sí, estoy bien”.

Nada más. Nada menos.
Cinco palabras que lo dicen todo.

Barcelona volverá a sonreír.
Hoy, ahora y siempre.

SGS

Esto no es un adiós, es un hasta pronto

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Aunque sabía que este día llegaría, no puedo evitar estar triste; nunca me han gustado los finales.
Lo queramos o no, todo se acaba: el último día del verano, el último capítulo de un buen libro, separarte de un buen amigo, tener que decir adiós a tus compañeros.
Pero los finales son inevitables. Llega el otoño, cierras el libro, dices adiós.
 
Hoy es uno de esos días para mí; hoy me despido de todo lo que me es familiar, de todo lo que me resulta cómodo. Paso página, pero sólo porque me voy… y siento pena.
 
No se me dan bien las despedidas, así que no diré adiós, diré “hasta luego”, y aun así, echaré de menos…
 
Las risas a carcajadas, los abrazos que intuyen un mal día, un trocito de chocolate “quita penas”, los “¿cómo estás?”, los “te quiero”.
Echaré de menos a la pequeña petarda que me robó el corazón desde el primer día que la vi; y confieso que me da muchísima pena separarme de ella.
Echaré de menos a mi “medio limón”, porque a pesar de ser tan diferentes, al final hemos hecho un buen tándem.
Echaré de menos a mis compañeras de infantil, que son unas motivadas de la vida y desde el primer día me hicieron sentir una más.
A mi compi de ciclo superior, que siempre tiene preparado un piropo para cuando se necesita; tan grande él y tan bonico.
 
Echaré de menos tantas cosas en el Rivo, que no tengo palabras para agradecer tanto cariño.
 
Hay personas que son una parte tan importante de nosotros, que estarán siempre pase lo que pase; ellos son nuestra tierra firme, nuestra estrella polar y esa voz en nuestro corazón que siempre nos acompañará.
 
GRACIAS RIVO.
SIEMPRE EN MI CORAZÓN.
HASTA PRONTO
 
(Texto inspirado en un capítulo de la serie Castle)
 
La imagen que acompaña el texto tiene una historia. Me encanta esta imagen; me da mucha ternura. Es por eso que hace un tiempo quise utilizarla como símbolo de una amistad. Finalmente esa amistad se rompió y la imagen quedó desdibujada por la desconfianza.
Hoy recupero esa imagen para volver a sentir la ternura de aquellos días y la asociaré a partir de ahora a estos dos años que he pasado en compañía de grandes personas que me han demostrado que la AMISTAD (en mayúsculas) sí que existe.

Lo siento, no soy perfecta…

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Llega un día en que te das cuenta que lo más importante es creer en uno mismo y tener la certeza que cada día que pasa somos más como queremos ser.

Que no se trata de contentar a todo el mundo; ni siquiera se trata de agradar a todos.

De lo que se trata es de saber que cada día que pasa hemos hecho un pequeño gesto (aunque sea minúsculo) que nos hace sentir bien.
De lo que se trata es de regalar momentos, vivencias, tiempo y cariño a quienes queremos.
De lo que se trata es de ser un poquito mejor cada día.

Sí, de eso es de lo que se trata, pero…
Pero lo siento.
Lo siento, no soy perfecta.

Cometo errores. Lo reconozco, lo asumo y acepto las consecuencias y la penitencia a pagar.

Soy tan imperfecta que no me sirve admitir la culpa y esperar que el tiempo lo cure todo.

No.

Cuando me equivoco pido perdón. Una, dos, tres, diez veces y hasta puede que alguna más.
Cuando me equivoco intento arreglar lo que he hecho mal. El pasado no se puede cambiar; pero se puede aliviar el dolor provocado y quizás, y sólo quizás, obtener la redención.
Cuando me equivoco intento hablar con la persona en cuestión para merecer su perdón.
Cuando me equivoco también pienso en el porqué de mis actos. ¿Por qué herí a alguien a quien quería? Porque soy humana.

Pero cuando me equivoco y hago lo imposible por mejorar la situación…espero una respuesta. Y el silencio no cuenta como respuesta.

Así que sólo me queda pedir disculpas de nuevo.

Lo siento, pero no soy perfecta.

SGS

Muchas gracias

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En días como hoy, en que me fijo en que las visitas al blog siguen creciendo y creciendo, recuerdo aquel día, hace ya tiempo, en que creé este blog. No tenía una temática concreta, no sabía qué iba a escribir, pero la ilusión era la que movía mis pasos. Y así sigue.

Sin temática.
Sin regularidad.
Sin un objetivo claro.
¡Qué desastre de blog!
Si lo raro es que siga teniendo seguidores…

Y aún así, sigue creciendo día a día; y yo no puedo hacer más que sorprenderme (y seguiré sorprendiéndome siempre) y dar las gracias.

Lo que no pierdo es la sonrisa cada vez que leo vuestros mensajes (en el blog, en Facebook, en Twitter, por mail); cada vez que alguien que llega nuevo a mi vida y descubre que escribo y me dice que le gusta (y sí, sigue dándome vergüenza).

Gracias a todos los que invertís vuestro tiempo en leerme y acompañarme en esta aventura.
Gracias a los que no abandonáis, a los que seguís ahí siempre, pese a pasar épocas bastante inactiva.
Gracias, porque mi pequeño blog sigue creciendo poco a poco, a pesar de lo desastre que soy.

Sin vosotros, esto no tendría sentido.

Gracias por todo.
De corazón.

SGS

Sant Jordi 2017

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Hoy, día del libro, me apunto al #bookcrossing y he dejado “abandonado” un libro en un lugar público con la esperanza de que alguien lo recoja y lo salve.
Y es que el regalo de un libro además de un obsequio es un delicado elogio; eso dicen.
Así, dejo mis “Grandes esperanzas” depositadas en un banco cualquiera, de una calle cualquiera, de una ciudad cualquiera.
La idea era dejar el libro allí y marcharme…pero no me he podido resistir, ¡ya me conocéis!
La gente se paraba, leía la dedicatoria… y lo dejaban allí. Le han hecho fotos, comentaban entre sí, pero nadie lo cogía. Creo que la gente pensaba que había una cámara oculta o algo así.
Finalmente se ha acercado una familia, una pareja joven con un niño. Se han acercado, lo han observado y han empezado a alejarse cuando el niño se ha dado la vuelta y se ha quedado delante del banco. No he escuchado lo que decían, pero claramente él insistía en si podía llevárselo. Mientras tanto, yo mentalmente le decía: “cógelo; va, cógelo”.
Y ha sido ese niño el afortunado que se ha llevado “Grandes esperanzas”, de Charles Dickens.
Una gran experiencia; sin duda el año que viene repito. Gracias Berta, por la idea.
Feliz Día del libro lectores!!
#santjordi #libros